domingo, 10 de junio de 2012

La verdad de una mentira


PRÓLOGO

            Decir que: “preferimos la verdad” es una mentira más creíble que decir que no mentimos.

            La mentira, nos atrae como presas. La mayoría del tiempo está esperándonos. Está al asecho sobre nuestras cabezas, nos lleva a imaginar que una situación mejorará con ella; convirtiéndose, por lo tanto, en el mejor de los incentivos.

            ¿No es acaso la vida la mejor de las mentiras?, nos hacen creer que todos somos iguales, pero no nos recuerdan, de manera constante, que es sólo ante los ojos de Dios; él, que para muchos no existe, mientras, para otros simplemente no tiene más participación que ser un mero observador de nuestras decisiones.

            Mentir, mentir, ¿mentir? Es precisamente lo que hago ahora, pues ninguna de las palabras que antes escribí las creo; no creo en ellas por las circunstancias en las que me encuentro.

            La verdad y la mentira se necesitan mutua y constantemente; una sin la otra no son nada. El hilo que las separaba hace mucho que se cortó y nosotros las juntamos, las hemos mezclado hasta el punto que no las podemos distinguir con claridad; y, aquí he vuelto a mentir.

            Desvirtuar la verdad. Transformarla para nosotros mismos, es nuestra necesidad de mentir. El problema se presenta cuando debemos recordar constantemente lo último que dijimos con respecto a ella, para no ser descubiertos…; por lo tanto prefiero quedarme con la frase que leí en alguna parte y que no recuerdo literalmente ahora: “Quien siempre dice la verdad, puede permitirse tener mala memoria”.

            Muchos mentimos, porque en un momento dado lo necesitamos, ya sea, para no herir a otra persona, no sentirnos humillados por algo que hicimos o simplemente porque se ha convertido en nuestra forma de vida, pero la mayoría sabe que está mal, pues en esos momentos nuestra conciencia, que va un paso adelante, nos enfrenta; nos lo recuerda.

            Pero que sucede si esa mentira estuviera más cargada de verdad que la misma verdad; resultaría difícil creerlo ¿verdad?
 
 Jennieh


Bien amigas, ese es el prólogo de la nueva historia que comenzaré a publicar los días miércoles. Esta vez le he agregado un poco de la cultura de mi país, pero sin dejar de lado ese toque de las novelas de época que tanto me gustan. Nos vemos y espero que comenten la historia.

Como siempre saludos cordiales

8 comentarios:

Anna Soler dijo...

Ohhhh me encanta
un beso

Lady Jane dijo...

Wow, qué interesante. Tiene buen aspecto.
Amiga, ¿alguna vez has pensado en recopilar historias como estas en un libro, o escribir una novela para publicarla? Te recomendaría al menos intentarlo. Escribes más que bien, te lo aseguro.


Espero no perderme de esta interesante historia.

Un saludo.

Jennieh dijo...

Gracias, Anna y Lady Jane, me pone contenta que les guste lo que escribo.
Saludos a las dos.

Raquel Campos dijo...

Muy interesantes tus palabras, me tendrás pegada al ordenador los miércoles sin falta!!
Un beso!!

Jennieh dijo...

Raquel:
Te estaré esperando entonces.
Saludos.

suelin17dea dijo...

Me gusto mucho la presentación, estoy mas que de acuerdo en lo que propones.

Tratare de leer mas,
Un beso

Zaiare dijo...

¡Hola! Bueno, como te he comentado me encanta este estilo de literatura y adoro a Jane Austen. Me gusta el prólogo, sin embargo yo habría dado algún dato para que el lector pueda situar la historia en un tiempo concreto. De todas formas, es interesante. Voy a continuar leyendo. ¡Un beso!

Jennieh dijo...

Zaiare:

Es un gusto contar con tu opinión. Con lo que dices referente al dato de las fechas, confieso que en un principio deseaba dejar a la imaginación la época, pero más tarde ante mi imposibilidad de dejarlo me tenté y comencé a situarla en una época antigua.

Espero no decepcionarte con esta historia que, tal vez, no está situada precisamente en la época que te gusta, y sé que debo ir corrigiendo algunas cosillas.

Ah, y a todo esto quiero aprovechar de agradecer tu ofrecimiento de realizar una cabezera para este blog, ya lo espero ansiosa.

Un beso.