miércoles, 20 de junio de 2012

La verdad de una mentira


CAPITULO I: UNA FAMILIA

                      

            El Sr. Domínguez, fue durante su vida un hombre muy aficionado al juego; y tras su muerte dejó a su esposa y cuatro hijos en una situación bastante precaria. Su esposa, una mujer de cuarenta años, madre de los dos menores le había amado hasta el final de sus días en la tierra. Durante su matrimonio, ella, jamás se quejó de ninguna de las acciones que él, tan irresponsablemente, ejecutó sumiéndolos con el pasar de los años en la pobreza.          

            Sin perder tiempo, una vez que se convenció que su esposo estaba muerto y que con ello no volverían a estar juntos, la Sra. Isidora  comenzó a trabajar como maestra en una escuela de Santiago; lugar donde, tanto por sus conocimientos y buen carácter, comenzó a ser estimada no sólo por sus colegas, sino que además, por sus alumnas. Fue en aquel lugar donde las tres hijas mayores del Sr. Domínguez se educaron. Ema y Jane, hijas del primer matrimonio en ningún momento sintieron la ausencia de sus padres, pues la Sra. Isidora las amaba de la misma forma que a sus otros hijos, y jamás permitió que se hicieran diferencias entre sus hijos y ellas; Julia, su primera hija en aquel entonces, estaba a punto de cumplir dieciséis años, mientras que el pequeño Juan apenas tenía siete.   

            Al completar su educación las dos mayores, en un acto de generosidad, decidieron ayudar a su madre buscando por su cuenta un trabajo. Ambas consiguieron ser llamadas como maestras particulares para dos familias muy importantes en otra región del país. Sin embargo, como  ninguna estaba acostumbrada al trabajo les resultó difícil adecuarse, y durante un par de años estuvieron buscando una estabilidad que al final solo llegó con el matrimonio de una de ellas. La decepción de Ema fue tan grande al descubrir que se había unido a un hombre tan deslumbrante en un principio como vulgar en lo posterior, se sentía engañada con respecto a su forma de ser. Era amante del alcohol y las mujeres, en reiteradas ocasiones había tratado de seducir a Jane, quien ante las insistencias y orillada por la desesperación frente al inminente peligro que corría decidió, en un acto de desesperación, terminar con su vida; afortunadamente para su familia no tuvo éxito en su intento, más a nadie contó los reales motivos que la orillaron a atentar contra sí misma y continuó viviendo en la casa de su hermana. Ema, por su parte debió conformarse, tras la llegada de su primer hijo, a estar junto a un hombre que no amaba, había decidido que sus hijos crecieran alejados de toda aquella realidad y se esforzaba para que nadie se diera cuenta de su sufrimiento.
           
            El resto de la familia Domínguez permanecía en relativa calma. La Sra. Isidora, en un momento de  debilidad se permitió buscar a su familia, la que había dejado hace tantos años, para permanecer junto a su amado; pero no obtuvo respuesta. Su padre, un hombre muy conservador respecto de las clases sociales, nunca perdonó que abandonase a su familia  y la perspectiva de un excelente matrimonio que había convenido hace años, para ir tras un hombre de tan baja cuna y, menos aún, que ella hubiese renunciado a su apellido que, por lo menos para él, era tan distinguido. Aquello era una ofensa que no estaba dispuesto a perdonar.

            Julia, a esa altura estaba por completar la educación que su madre, con insistencia, le impuso como condición para permitirle trabajar. Sin embargo, ella al ser una muchacha inquieta, desde hace un par de años había emprendido un plan para juntar dinero. Una de sus compañeras le propuso pagar para que le enseñase algunas materias que no entendía, con la condición que sus padres no se enterarán del porqué de sus constantes visitas. Y así llegó a juntar una importante suma, que fue creciendo a medida que otras compañeras le hicieron la misma solicitud, la que pensaba utilizar en algo importante para ella.

            Considerando la edad de Juan solo me limitaré a señalar que crecía feliz, como todo niño, ahora, de nueve años.

5 comentarios:

Anna Soler dijo...

Interesante esta continuación.
Veremos como sigue
Besos

Dian Fiori dijo...

Hola!!! ^^
Me ha encantado tu blog, me gustaría que nos siguiéramos y nos afiliáramos...^^ Avísame...^^
http://brujas-cuentosdebrujas.blogpot.com
Espero tu visita...^^
Ciao..^^

Jennieh dijo...

Bienvenida Dian:

Me alegra que te haya gustado el blog.
Ten por seguro que pasaré a visitarte.
Saludos cordiales

Raquel Campos dijo...

Estupenda continuación de la historia y deja con ganas de saber más!!
Espero el próximo!!!
Un beso!

suelin17dea dijo...

Muy interesante el comienzo.
Trato de ver donde empiezan las mentiras :)

Saludos